Cámaras para un local: qué mirar antes que los megapíxeles

Los megapíxeles no agrandan la imagen: la reparten. Lo que decide si mañana se distingue una cara son tres cosas que casi nunca están en el título del producto — qué lente tiene, cuánta luz hay a la hora que importa, y a qué distancia está puesta.
Los megapíxeles se reparten, no agrandan
Una cámara de 8 MP que mira un local de 12 metros de ancho reparte esos píxeles sobre los 12 metros. La misma cámara apuntando a la puerta, con dos metros de ancho de escena, tiene seis veces más detalle sobre la cara que entra. Es la misma cámara: cambió lo que abarca.
La medida que usa la industria no son megapíxeles sino píxeles por metro sobre el plano donde pasa lo que te importa. Para saber que hay una persona alcanza con muy poco. Para reconocer a alguien que ya conocés hace falta bastante más. Para identificar a un desconocido —una cara que nunca viste, con valor ante un tercero— hace falta el doble de eso.
De ahí sale la regla que ordena todo lo demás: una cámara, una pregunta. La que cubre el salón entero no va a servir para identificar a nadie, y está bien: para eso está la de la puerta.
El lente decide qué entra en el cuadro
Un lente gran angular ve todo el local y ninguna cara. Uno más cerrado ve la caja o la puerta con detalle y no se entera de lo que pasa al fondo. No hay un lente bueno: hay un lente para cada pregunta.







