¿Qué diferencia hay entre una tarjeta EM y una Mifare?
Son las dos tecnologías de proximidad más comunes y no son compatibles entre sí. La EM, de 125 kHz, guarda sólo un número fijo: es la más barata y también la más fácil de copiar. La Mifare, de 13,56 MHz, tiene un chip con memoria y claves, y es bastante más difícil de clonar. Lector y tarjeta tienen que ser de la misma tecnología, salvo los lectores duales que leen las dos. Hay otras, como iCLASS Seos de HID o las NFC de UniFi, que funcionan con los lectores de su propio sistema.
¿Terminal autónomo o controladora con lectores?
El terminal autónomo lee, decide y abre la cerradura desde el mismo equipo: para una puerta es lo más simple. Con una controladora, la decisión y el relé quedan del lado de adentro y afuera sólo va el lector, así que si alguien arranca el lector no puede abrir. Además, una controladora maneja 1, 2 o 4 puertas desde un mismo software. Si ponés un terminal autónomo en una puerta expuesta, para los modelos que lo admiten existe el módulo de seguridad: un relé que se instala del lado de adentro.
¿Huella, tarjeta o reconocimiento facial?
La tarjeta es la más rápida y barata, pero se presta y se pierde. La huella no se presta, aunque falla más con dedos gastados, sucios o mojados, como pasa en obra, taller o cocina. El rostro es sin contacto y el más ágil cuando entra mucha gente a la misma hora. Muchos equipos combinan dos métodos, por ejemplo rostro y tarjeta, y la ficha dice cuántos usuarios, huellas o rostros guarda.
¿Se puede instalar a la intemperie?
Mirá el grado de protección en el título o la ficha: IP65 o más aguanta lluvia y polvo, y la sigla IK (IK08, IK10) indica resistencia a golpes, lo que se llama antivandálico. Si no figura IP65 o superior, va bajo techo aunque esté del lado de afuera de la puerta. Aun siendo apto exterior, un alero lo protege del sol directo, que es lo que más castiga a las pantallas y a los lectores faciales.
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